Dr. Ramiro Carrillo A. | ABOGADO

Con la finalidad de resolver la problemática planteada, corresponde entrar a considerar los
siguientes aspectos vinculados al tema; señalando:

modos de convivencia que en las últimas décadas se han extendido inclusive a las parejas de las urbes mismas; También se tomó en cuenta,
se reguló y reconoció a las uniones libres antes conocidas como concubinatos -término que en algunas legislaciones se ha dejado de utilizar por el carácter despectivo y peyorativo del término-, ya que actualmente están en el matrimonio civil al margen de la ley), actualmente se ha reconocido su verdadera dimensión y como el caso boliviano se conoce como unión conyugal libre o de hecho con efectos similares al matrimonio.

La Constitución abrogada reguló en su art. 193, que: “El matrimonio, la familia y la maternidad, están bajo la protección del Estado”; en coherencia con este reconocimiento el art. 194.II de la misma Ley Fundamental, determinó que “las uniones libres o de hecho, que reúnan las condiciones de la estabilidad y la estabilidad y que sean mantenidas entre personas con capacidad legal para el contratista enlace, como efectos a la del matrimonio en las relaciones personales y patrimoniales de los convivientes y en lo que respecta a los hijos nacidos de ella “; lógica y clara, la intención del legislador que no pudiese cerrar los ojos a la realidad y olvidarse de ese inmenso grupo social que fue reconocido por la Constitución Política del Estado,

De qué se derivan las uniones libres conyugales, cómo el matrimonio civil, cómo se crean bajo la protección del Estado, y la declaración de la Constitución de la Constitución, lo que genera la seguridad y seguridad para el desarrollo en igualdad de condiciones de hombres y mujeres como de sus hijos, respetando su libre determinación, sus creencias y costumbres, eliminando cualquier tipo de discriminación o trato diferenciado, al igual que las formas de convivencia en igualdad de condiciones.

La Constitución Política del Estado vigente, regula y reconoce también las uniones libres o de hecho sin mayores tamaños que la Constitución abrogada así tenemos “Art. 63.I. El matrimonio entre una mujer y un hombre se constituye por vínculos jurídicos y se basa en la igualdad de derechos y deberes de los cónyuges.

Las uniones libres o de hecho que reúnan las condiciones de la estabilidad y la singularidad, y sean
mantenidas entre una mujer y un hombre sin impedimento legal, producirán los mismos efectos que el matrimonio civil, tanto en las relaciones personales y patrimoniales de los convivientes como en lo que respeta a las hijas e hijos adoptados o nacidos de aquéllas “(negrillas añadidas).

El reconocimiento constitucional de dicho instituto está desarrollado en el Código de Familia, que entre otros señala en el primer párrafo del art. 158 “Se entiende tener unión conyugal libre o de hecho cuando el varón y la mujer, voluntariamente, constituyen el hogar y hacen la vida común en forma estable y singular, con la concurrencia de los requisitos establecidos por los artículos 44 y 46 al 50; el arte . 159 del mismo Código, determina que: “Las uniones libres o de hecho que sean estables y singulares, como el patrimonio, el arte como algo patrimonial de los convivientes …”; comunes de los convivientes los ganados por el trabajo personal o esfuerzo común y los frutos que los mismos productores,

A las uniones libres o de hecho se aplica lo preceptuado en los arts. 113 y 116 del Código de Familia (CF), que taxativamente disponen, por una lado que: “…los bienes se presumen comunes mientras no se pruebe que son propios del marido o de la mujer” y por otro que: “Para enajenar, hipotecar, gravar o empeñar los bienes comunes es indispensable el consentimiento expreso de ambos cónyuges dado por si o por medio de apoderado con poder especial (…).

Los actos de disposición o de imposición de derechos de uno de los cónyuges respecto a los bienes comunes pueden anularse a demanda del otro cónyuge, salvo que este prefiera reivindicar a título exclusivo la parte que le corresponde en el bien dispuesto, si ello es posible, u obtener el valor real de la misma”.

Finalmente, cabe señalar que de acuerdo a lo establecido en la segunda parte del arte. 214 del CF, la unión libre de hecho debe ser comprobada en proceso sumario seguido ante el juez instructor de familia.